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“No sé si t’adones de la transformació que has operat en mi; la gent m’endevina un canvi notable i algú m’ha dit que semblo estar sempre en una mena d’absència feliç. I és veritat. Em sento lluny de tothom perquè estic tan a prop de tu. 

La veritat és que estic cec d’enamorament per tu i no em sé recuperar de l’aspecte dolent que tenen els enamorats. Si no hi poses remei, em tornaré nyeu-nyeu per tota la vida i patiré i faré patir.
…Ara, de bon matí, et diria totes aquelles coses tendres que els enamorats de debò han dit sempre. Gravaria el teu nom a l’escorça de qualsevol arbre que se’m posés a tret, però per impossibilitat de fer-ho, el repeteixo en veu baixa… “

Carta de Pere Calders a la germana d’un dels seus millors amics

Serà que és la primavera i em desvetlla espurnejant per treure’m de la letargia de l’hivern, serà que s’acosta Sant Jordi i em ve de gust regalar un llibre i una rosa, el fet és que em deixo caure, relaxo el pensament i dono corda als sentiments més nobles.

Què és més fascinant que les cartes d’amor? I d’escriptors famosos? El tema és apassionant.

Cartes d’amor de plomes reconsagrades que manifesten tota l’emoció i sentiment; on hi despullen les seves ànimes.
Quina llàstima que s’hagi perdut el costum d’escriure cartes. M’agrada jugar amb la idea de recuperar aquest costum tan, diria generós. I per què no? Es podria posar de moda i convertir-se en un producte vintage!
Avui dia, que ja no s’estila gens ni mica, li atorgo més valor que quan era un costum habitual perquè escriure significava dedicar un temps exclusiu a aquella persona. Requereix una concentració i fer-li un espai que honora a qui ho fa. Com deia doncs, fa molts anys era habitual i em vénen al cap les cartes que escrivia a les meves amigues que passaven l’estiu fora o les que sortien a estudiar a l’estranger. I la il·lusió de rebre’n noticies és una sensació que encara recordo molt plaent. Sense entrar en detall, les cartes d’amor que vaig escriure i rebre són un dels meus més estimats tresors. Tresors que quan afloren a la llum obren la porta a multitud de sentiments que amb el temps han anat mutant o perdent certa frescor –i ho expresso sense recança…- però que trobar-los dibuixats en tinta i suport paper empeny a reviure intensament. La paraula escrita és eterna.

 

M’he topat amb una web, gran mèrit per l’autor/a que ofereix una llista exhaustiva de missives amb comentaris que situen el motiu de cadascuna d’elles. Retalls de belles paraules d’amor que he triat intuïtivament i espontània: sentides, sinceres i romàntiques, sorprenents, sacrificades i retòriques. És dels aspectes que criden més l’atenció, la retòrica, com redunden en la mateixa idea, però és clar, l’amor ja és això!

Lord Byron a Teresa, Contessa Guiccioli
25 d’agost de 1819.
M-10-cap

i queridísima Teresa,
He leído este libro en tu jardín; mi amor, tú estabas ausente, de lo contrario no lo hubiera leído.
Este libro es uno de tus favoritos, y el escritor fue amigo mío. Tú no entenderás estas palabras en inglés, y otros no las entenderán, que es la razón por las que no las garabateé en italiano. Pero tú reconocerás la letra de quien te ama apasionadamente, y lo adivinarás. En un libro que fue tuyo, el sólo puede pensar enamor.
En esa palabra, bella en todos los idiomas, pero aún más en el tuyo Amor mío, está incluida mi existencia ahora y de aquí en más. Siento que existo ahora, y que existiré, para el propósito que decidas, mi destino reposa contigo…

Víctor Hugo a Adèle Foucher
E-7-capsta es una carta muy importante, Adèle; de ahora en adelante todo entre nosotros depende de la impresión que te cause. Trataré de ordenar coherentemente algunas ideas, y ciertamente tendré que desvelarme esta noche peleando de nuevo. Voy a hablarte seria e íntimamente, y sólo deseo que ello pueda ser en persona, porque entonces podré tener tu respuesta (que esperaré con gran impaciencia) en el acto, y juzgar por mí mismo, por tu expresión, el efecto que mis palabras están teniendo sobre ti, un efecto que será crucial para decidir nuestro futuro común.
Hay una palabra Adèle, que aparentemente hasta ahora hemos tenido miedo de usar -la palabra amor-, no obstante que lo que siento por ti es amor genuino; el problema es uno de complicidad: si lo que sientes por mí es también amor.
Esta carta removerá esta duda, sobre cuya resolución depende mi vida entera.

Simone de Beauvoir a Jean Paul Sartre
Q-6-capuerido pequeño ser:
Quiero contarle algo extremadamente placentero e inesperado que me pasó: hace tres días me acosté con el pequeño Bost. Naturalmente fui yo quien lo propuso, el deseo era de ambos y durante el día manteníamos serias conversaciones mientras que las noches se hacían intolerablemente pesadas. Una noche lluviosa, en una granja de Tignes, estábamos tumbados de espaldas a diez centímetros uno del otro y nos estuvimos observando más de una hora, alargando con diversos pretextos el momento de ir a dormir. Al final me puse a reír tontamente mirándolo y él me dijo: “¿De qué se ríe?”. Y le contesté: “Me estaba preguntando qué cara pondría si le propusiera acostarse conmigo”. Y replicó: “Yo estaba pensando que usted pensaba que tenía ganas de besarla y no me atrevía”. Remoloneamos aún un cuarto de hora más antes de que se atreviera a besarme. Le sorprendió muchísimo que le dijera que siempre había sentido muchísima ternura por él y anoche acabó por confesarme que hacía tiempo que me amaba. Le he tomado mucho cariño. Estamos pasando unos días idílicos y unas noches apasionadas. Me parece una cosa preciosa e intensa, pero es leve y tiene un lugar muy determinado en mi vida: la feliz consecuencia de una relación que siempre me había sido grata. Hasta la vista querido pequeño ser; el sábado estaré en el andén y si no estoy en el andén estaré en la cantina. Tengo ganas de pasar unas interminables semanas a solas contigo.
Te beso tiernamente,
tu Castor.

Winston Churchill a la seva esposa
23 de gener de 1935
M-4i querida Clemmie:
En tu carta desde Madrás me escribiste algunas palabras muy queridas por mí, sobre cuánto enriquecía tu vida. No puedo expresarte qué placer me dio esto, porque me siento siempre de forma aplastante tu deudor, si puede haber cuentas en el amor…. Lo que ha sido para mí vivir todos estos años en tu corazón y compañerismo ninguna frase puede transmitirlo. El tiempo pasa velozmente pero, ¿no da felicidad ver cuán grande y creciente es el tesoro que hemos recolectado juntos, en medio de las tormentas y de las tensiones de tan agitados y en cantidad trágicos y terribles años?
Tu amante esposo.

 

Anna Bolena a Enric VIII
Estiu de 1526
S-5-capeñor,
Corresponde solamente a la augusta mente de un gran rey, a quien la naturaleza ha dado un corazón lleno de generosidad hacia mi sexo, compensar con favores tan extraordinarios una conversación ingenua y corta con una muchacha. Inagotable como es el tesoro de generosidad de su majestad, le ruego considerar que pueda no ser suficiente para su generosidad; porque, si usted recompensa tan leve conversación por regalos tan grandes, ¿qué podrá usted hacer por los que están listos consagrar su obediencia entera a sus deseos? Cuán grandes pueden ser los obsequios que he recibido, y la alegría que siento por ser amada por un rey a quien adoro, y a quien con placer sacrificaría mi corazón. Si la fortuna lo ha hecho digno de ofrecerlo, estaré infinitamente agradecida. El mandato de dama de honor de la reina me induce a pensar que su majestad tiene cierta estima por mí, y puesto que mi ocupación me da medios de verle frecuentemente, podré asegurarle por mis propios labios (lo cual haré en la primera oportunidad) que soy la más atenta y obediente sierva de su majestad, sin ninguna reserva
Ana Bolena.

Zelda Fitzgerald a Francis Scott Fitzgerald
S-11cott, tú realmente eres terriblemente tonto. En primer lugar, no he besado a nadie despidiéndome, y en segundo lugar, no ha quedado nadie en primer lugar. Tú sabes, querido, que te amo demasiado para hacerlo. Si he tenido un honesto -o deshonesto- deseo de besar una o dos personas, podría, pero nunca lo desearía: mi boca es tuya.
Pero suponiendo que lo hice, ¿no sabes que es absolutamente nada? ¿Por qué no puedes entender que ninguna cosa significa nada para mí salvo tu ser querido y tu amor? Deseo que nos hubiéramos apresurado y hubiera sido tuya, entonces lo sabrías. Algunas veces casi desespero por hacerte sentir seguro, tan seguro que nada pueda jamás hacerte dudar como yo lo hago.

Jack London a Anna Strunsky
A-1na querida:
¿Dije que el ser humano podría ser clasificado por categorías? Bien, y si lo hice, déjeme cuantificar: no todos los seres humanos. Usted me elude. No puedo encontrarla, no puedo entenderla. Puedo jactarme de que a nueve de diez personas, bajo circunstancias dadas, puedo pronosticar su acción; que de nueve de diez, por su palabra o acción, puedo tomar el pulso de sus corazones. Pero de la décima desespero. Está más allá de mí. Usted es la décima.
¡Estaban siempre dos almas, con los labios mudos, emparejados más incongruentemente! Podemos sentirnos en comunión -seguramente, a menudo podemos- y cuando no nos sentimos en comunión, con todo nos entendemos; pero no tenemos ninguna lengua común. Las palabras habladas no vienen a nosotros. Somos ininteligibles. Dios debe reírse de la actuación.

Frida Kahlo a Diego Rivera
D-6-capiego:
Nada comparable a tus manos ni nada igual al oro-verde de tus ojos.
Mi cuerpo se llena de ti por días y días.
Eres el espejo de la noche. La luz violeta del relámpago. La humedad de la tierra.
El hueco de tus axilas es mi refugio.
Toda mi alegría es sentir brotar la vida de tu fuente-flor que la mía guarda para llenar todos los caminos de mis nervios que son los tuyos.

Jorge Luis Borges a Estela Canto
Q-4uerida Estela:
No hay ninguna razón para que dejemos de ser amigos.
Te debo las mejores y quizá las peores horas de mi vida y eso es un vínculo que no puede romperse.  Además, te quiero mucho.  En cuanto a lo demás… me repites que puedo contar contigo.  Si ello fuera obra de tu amor, sería mucho; si es un efecto de cortesía o de tu piedad (…)

Julio Cortázar a Edith Aron
Q-8uerida Edith: No sé si se acuerda todavía del largo, flaco, feo y aburrido compañero que usted aceptó para pasear muchas veces por París, para ir a escuchar Bach a la Sala del Conservatorio, para ver un eclipse de luna en el parvis de Notre Dame, para botar al Sena un barquito de papel, para prestarle un pullover verde (que todavía guarda su perfume, aunque los sentidos no lo perciban).
Yo soy otra vez ése, el hombre que le dijo, al despedirse de usted delante del Flore, que volvería a París en dos años. Voy a volver antes, estaré allí en noviembre. ( … ) Pienso en el gusto de volverla a encontrar, y al mismo tiempo tengo un poco de miedo de que usted esté ya muy cambiada, (…) de que no le divierta la posibilidad de verme. (…) Por eso le pido desde ahora y se lo pido por escrito porque me es más fácil (…) que si usted está ya en un orden satisfactorio de cosas, si no necesita este pedazo de pasado que soy yo, me lo diga sin rodeos. (…) Sería mucho peor disimular un aburrimiento. (…) Me gustaría que siga siendo brusca, complicada, irónica, entusiasta, y que un día yo pueda prestarle otro pullover.”

Cesare Pavese a Pierina
Q-6-capuerida Pierina:
… Pierina, quisiera ser tu hermano -ante todo porque en ese caso habría entre nosotros un vínculo menos banal, y después para que pudieras escucharme y creerme con confianza. Si me enamoré de ti, no es sólo porque, como se dice, te deseaba, sino porque tú y yo estamos cortados con la misma vara, y te mueves y hablas como lo haría yo, si en vez de ser un hombre que sólo aprendió el oficio de escribir hubiese tenido tiempo de aprender a estar en el mundo. Por otra parte, existe la misma elegancia y seguridad en lo que yo he escrito y en tus días. Sé entonces a quien le hablo.

… ¿Puedo decirte, amor, que nunca me desperté con una mujer al lado, que cuando quise a alguien nunca me tomaron en serio y que ignoro la mirada de agradecimiento que una mujer dirige a un hombre? ¿Y puedo recordarte que, a causa del trabajo que hice, siempre tuve los nervios destrozados y la fantasía ágil y exacta y el gusto de las confidencias ajenas? Y que estoy en el mundo desde hace cuarenta y dos años? No se puede quemar la vela de los dos lados -en mi caso la quemé toda de un solo lado y la ceniza son los libros que he escrito…

Emilie Bardach a Henrik Ibsen
7 de febrer de 1890
P-8-capor favor perdona que te escriba de nuevo tan pronto. Todos estos días estuve proponiéndome escribirte, porque es parte de mi naturaleza sentirme ansiosa con respecto a las personas a quienes estoy profundamente unida, si no sé de ellas por un lapso demasiado largo.
Probablemente es una característica insignificante, pero es imposible controlar los sentimientos propios.
Sin embargo, yo quiero controlar los míos, y desde que supe cuán sensible eres al respecto vengo a tu encuentro a mitad de camino. Sí, yo sé muy bien que tú eres poco dispuesto a leer cartas, y de tiempo en tiempo aún sentí que tú podrías encontrar mis cartas una molestia.
Igualmente, tu última carta me sacudió malamente, y tuve que autocontrolarme para esconder mis sentimientos […]

John Keats a Fanny Brawne
M-12

i más querida muchacha,
He dado una caminata esta mañana con un libro en la mano, pero como es habitual he estado ocupado sólo contigo: Desearía que poder decirlo de una manera agradable. Estoy atormentado día y noche. Hablan de mi ida a Italia. Seguro nunca me recuperaré si debo estar tanto tiempo separado de ti: y aún con toda esta devoción hacia ti no puedo persuadirme a ninguna confidencia…. Eres para mí un objeto intensamente deseable, el aire que respiro en un cuarto vacío de ti es malsano…

I si heu arribat fins aquí, us deixo amb un fragment de Carta d’una desconeguda escrita per Stefan Zweig l’any 1927. Zweig va treballar un estil literari molt particular, molt hàbil en la construcció psicològica dels personatges i una brillant tècnica narrativa.

Només vull parlar-te a tu, dir-t’ho tot per primera vegada; has de saber tots els detalls de la meva vida, que sempre ha estat la teva i de la qual mai no n’has sabut res. Però no coneixeràs el meu secret fins que sigui morta, quan ja no estaràs obligat a donar-me cap resposta, quan això que ara em fa estremir amb uns calfreds tan forts sigui realment la fi. Si hagués de continuar vivint, estriparia la carta i callaria com sempre he callat. Però si l’arribes a tenir a les mans, sabràs que una morta t’hi explica la seva vida, una vida que va ser teva des del primer minut conscient fins al darrer.

Regaleu molts llibres i moltes roses!

“Carta d’una desconeguda”, Stefan Zweig, Quaderns Crema ♣

 

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